Como todo el mundo sabe, el resultado que para las empresas ha producido el Protocolo de Kyoto viene determinado por los Planes de Asignación de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero, el I Plan entre los años 2005-2007 y el II Plan para los años 2008-2012, pero lo que no muchos conocen es que el nacimiento del mismo ha sido como lo más parecido al nacimiento del protagonista del libro o de la película del perfume, es decir, todo un fracaso, y porqué?. Básicamente por que se basaron para realizar las asignaciones en valores de consumos y emisiones aportados por las empresas dentro del intervalo 1990-2002, valores que en la mayoría de los casos no estaban registrados si quiera, perdón, lo estaban en la fabulosa mente alucinogena de algunos, pero no en la realidad. Todo ello llevo a que una primera instancia se dejará optar por verificar o jurar los valores comunicados, y ello incremento más si cabe el desfase real entre unas industrias y otras. Pero termina el I Plan y se habla ya de los primeros resultados ... estamos más lejos si cabe de cumplir con los acuerdos alcanzados de minimización [ JAJAJA ], inaudito, pero cierto ... y es que queridos lectores, no puede ser que una herramienta que se crea para minimizar el impacto que produce en el medio ambiente las emisiones de ciertos gases producidos en nuestras industrias, realice per se una distinción entre empresas ricas y grandes con muchos recursos y las pequeñas de toda la vida, las de andar por casa, las que llevan puesto lo justito y poco más, tan poco que no tienen derecho ni a disponer de los llamados CER's o derechos de emisión comprados en otros paises que te permiten seguir emitiendo sin más, bueno pagando, pero a donde va ese dinero, ese es otro punto interesante.
En fin, lo de siempre, los ricos pueden seguir siendo ricos y los menos agraciados, como se descuiden tendrán que cerrar y dedicarse a otra cosa, puesto que entre otras cosas, Kyoto, al cual defiendo con buen criterio, limita la capacidad productiva y con el tiempo más si cabe, incrementando los costes productivos y por tanto, perdiendo competitividad frente a otros grandes productores que nunca sucumbiran al mismo [ ni como nación ni individualmente, mientras no llegue lo primero ] , ya que ello es una amenaza para su desarrollo económico.
En fin, lo de siempre, los ricos pueden seguir siendo ricos y los menos agraciados, como se descuiden tendrán que cerrar y dedicarse a otra cosa, puesto que entre otras cosas, Kyoto, al cual defiendo con buen criterio, limita la capacidad productiva y con el tiempo más si cabe, incrementando los costes productivos y por tanto, perdiendo competitividad frente a otros grandes productores que nunca sucumbiran al mismo [ ni como nación ni individualmente, mientras no llegue lo primero ] , ya que ello es una amenaza para su desarrollo económico.
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