En unas fechas en las que a través de diferentes medios de comunicación surgen y surgen mensajes de petición y/o casi suplica para que la población aumente sus pasos por las salas y/o unidades móviles de los diferentes Centros de Transfusión por la escasez y situación precaria de los bancos de sangre, es licito informar o cuanto menos dar a conocer una situación cuanto menos extraña, por decirlo y/o llamarlo de alguna manera. Así pues, veamos...
Supongamos que somos donantes de sangre y que desde que tenemos uso de razón y posibilidad licita y legal de donar, lo hacemos... es decir, desde los 18 años. Supongamos que somos una persona de unos 30 años y que además, pasamos tres de las cuatro veces que podemos donar por año [una cada tres meses, más o menos, y siempre que cumplamos los requisitos correspondientes], es decir, hemos donado unas 36 veces, a una media de 465cc, más o menos, hacen unos 16740cc, esto es casi 17 litros de sangre en 12 años. Supongamos que en el momento en el que nos encontramos se van a dar dos situaciones al mismo tiempo, por un lado la visita de un alto cargo la ciudad donde vivimos [el Papa, el Rey, un Presidente de Gobierno, etc.] y que para desgracia nuestra, hemos sufrido un accidente y requerimos sangre por las pérdidas que hemos tenido. ¿Cuál es la situación que nos podemos encontrar y que resulta paradójica?... Efectivamente, que después de toda la vida donando sangre, para una vez que nos hace falta a nosotros, nos quedemos sin y con ello, pueda sobrevenir alguna situación poco afortunada para nuestra persona. Y esto porqué??
Porque cuando nos visita un alto cargo de la índole que sea, eso sí, con peso en el mundo actual... se retiran a modo de reservas especiales unas cantidades indecentes de sangre para cubrir una potencial situación no deseada para estas personas, por ejemplo, un atentado, un accidente, etc. ¿Pero, y qué ocurre conmigo? Pues, sintiéndolo mucho, de ti no dependen más que tus familiares, es decir, unas cuantas personas... en pocas palabras, no eres importante en comparación a ese otro personaje, al que encima es fácil le coloquen sangre de la que tu hayas podido donar, si es que coinciden todos los acontecimientos en el espacio y en el tiempo adecuado, lo cual es poco probable, pero perfectamente posible.
Con el tiempo, se suele recibir un correo en el que se lee algo así como... "con su donación ha sido posible salvar del orden de 3 vidas humanas, muchas gracias"... como es obvio, sobre el papel deberías haber contribuido a salvar unas 108 vidas, pero la realidad es que no ha sido así, de hecho no has podido salvar ni la tuya misma.
Bien, esto no es más que otra de tantas situaciones estrambóticas de las que se realizan en nuestras organizaciones, administraciones, etc., ... y por supuesto, ni mucho menos la intención de este escrito es alejar o mermar los valores, el compromiso, la responsabilidad, la solidaridad, la humanidad que como donantes todos demostramos en nuestras acciones, pero si cuanto menos comunicar e informar de una realidad que no debe sernos ajena, ya que somos la principal parte implicada... sin nuestra sangre nada de esto se podría dar.
Por cierto, esto mismo ocurre con nuestros órganos... por mucha lista de espera y/u otras situaciones que nos quieran hacer creer... personalidades, altos cargos, gente adinerada, cantantes, músicos, etc., ... por arte de magia reciben trasplantes, donaciones, etc., ... mientras otros sucumben en el tiempo porque no llega la compatibilidad deseada, curiosa situación esta que permitimos suceda delante de nuestros propios ojos... quizas vaya siendo hora de plantearse algunas preguntas tales cómo... qué nos mueve, impulsa, motiva a ser donantes? es esta la realidad que queremos para nuestras donaciones? es lícito que otras personas hagan negocio con las mismas, es decir, a nuestra costa? España es el país con mayor número de donaciones anuales, qué cantidad de dínero se mueve entorno a esto y quíen lo controla o qué se hace con este? Viendo lo que ocurre en todos los organismos ... la de cuestiones que hay que plantearse.
Supongamos que somos donantes de sangre y que desde que tenemos uso de razón y posibilidad licita y legal de donar, lo hacemos... es decir, desde los 18 años. Supongamos que somos una persona de unos 30 años y que además, pasamos tres de las cuatro veces que podemos donar por año [una cada tres meses, más o menos, y siempre que cumplamos los requisitos correspondientes], es decir, hemos donado unas 36 veces, a una media de 465cc, más o menos, hacen unos 16740cc, esto es casi 17 litros de sangre en 12 años. Supongamos que en el momento en el que nos encontramos se van a dar dos situaciones al mismo tiempo, por un lado la visita de un alto cargo la ciudad donde vivimos [el Papa, el Rey, un Presidente de Gobierno, etc.] y que para desgracia nuestra, hemos sufrido un accidente y requerimos sangre por las pérdidas que hemos tenido. ¿Cuál es la situación que nos podemos encontrar y que resulta paradójica?... Efectivamente, que después de toda la vida donando sangre, para una vez que nos hace falta a nosotros, nos quedemos sin y con ello, pueda sobrevenir alguna situación poco afortunada para nuestra persona. Y esto porqué??
Porque cuando nos visita un alto cargo de la índole que sea, eso sí, con peso en el mundo actual... se retiran a modo de reservas especiales unas cantidades indecentes de sangre para cubrir una potencial situación no deseada para estas personas, por ejemplo, un atentado, un accidente, etc. ¿Pero, y qué ocurre conmigo? Pues, sintiéndolo mucho, de ti no dependen más que tus familiares, es decir, unas cuantas personas... en pocas palabras, no eres importante en comparación a ese otro personaje, al que encima es fácil le coloquen sangre de la que tu hayas podido donar, si es que coinciden todos los acontecimientos en el espacio y en el tiempo adecuado, lo cual es poco probable, pero perfectamente posible.
Con el tiempo, se suele recibir un correo en el que se lee algo así como... "con su donación ha sido posible salvar del orden de 3 vidas humanas, muchas gracias"... como es obvio, sobre el papel deberías haber contribuido a salvar unas 108 vidas, pero la realidad es que no ha sido así, de hecho no has podido salvar ni la tuya misma.
Bien, esto no es más que otra de tantas situaciones estrambóticas de las que se realizan en nuestras organizaciones, administraciones, etc., ... y por supuesto, ni mucho menos la intención de este escrito es alejar o mermar los valores, el compromiso, la responsabilidad, la solidaridad, la humanidad que como donantes todos demostramos en nuestras acciones, pero si cuanto menos comunicar e informar de una realidad que no debe sernos ajena, ya que somos la principal parte implicada... sin nuestra sangre nada de esto se podría dar.
Por cierto, esto mismo ocurre con nuestros órganos... por mucha lista de espera y/u otras situaciones que nos quieran hacer creer... personalidades, altos cargos, gente adinerada, cantantes, músicos, etc., ... por arte de magia reciben trasplantes, donaciones, etc., ... mientras otros sucumben en el tiempo porque no llega la compatibilidad deseada, curiosa situación esta que permitimos suceda delante de nuestros propios ojos... quizas vaya siendo hora de plantearse algunas preguntas tales cómo... qué nos mueve, impulsa, motiva a ser donantes? es esta la realidad que queremos para nuestras donaciones? es lícito que otras personas hagan negocio con las mismas, es decir, a nuestra costa? España es el país con mayor número de donaciones anuales, qué cantidad de dínero se mueve entorno a esto y quíen lo controla o qué se hace con este? Viendo lo que ocurre en todos los organismos ... la de cuestiones que hay que plantearse.
Ahora bien, y esto no tiene ni duda ni probabilidad, es real, la necesidad y el número de personas que necesitan ayuda cada vez es mayor y cada vez nos toca más de cerca.
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